Cuando la sombra era yo





 Salí de casa sin un plan claro. Solo sabía que no quería quedarme allí, encerrado entre mis propias paredes y mis propios pensamientos. Tenía la cabeza llena de nubes grises, de esas que no descargan lluvia pero pesan igual.

Así que cogí el coche. A veces, conducir sin destino es la única manera de moverse por dentro.

Mientras avanzaba por la carretera, Google Fotos me lanzó uno de esos recuerdos que aparecen sin pedir permiso y me pare para verlo: “Hace dos años estuviste en Beget.”  

No lo pensé demasiado. Giré el volante y dejé que el coche decidiera por mí. Quizá necesitaba volver a un lugar donde alguna vez me sentí ligero.

Cuando llegué, el pueblo estaba silencioso, como si me hubiera estado esperando. Aparqué y empecé a caminar sin prisa. las piedras del suelo húmedas, el olor a leña… todo tenía algo de refugio.

Bajé buscando el río, siguiendo el sonido del agua como quien sigue una voz conocida. Y entonces me encontré con esa imagen.

Una valla vieja, torcida, con una tabla sujeta por cinta negra. Detrás, un campo verde que parecía recién peinado por el viento. Y al fondo, las casas de piedra, quietas, como si observaran desde otra época.

Una de las casas, la que quedaba justo al fondo del campo, tenía una ventana pequeña, casi escondida entre las tejas. Y allí, detrás del cristal, vi una silueta. Me quedé quieto.

La silueta no se movía. Solo estaba ahí, como si me observara desde un tiempo distinto.

Y durante un segundo pensé que podía ser Pasanj, con esa manía suya de aparecer cuando menos te lo esperas, de jugar a asustarme, de reírse después como si nada.

Me imaginé su cara pegada al cristal, haciendo alguna tontería para romperme el momento.Pero no,no era él, lo supe enseguida.

Había algo en esa figura que no tenía nada de humano. No por su forma, sino por su quietud. Una quietud demasiado perfecta, demasiado atenta. Como si no fuera una persona, sino una idea.

Una parte de mí que había tomado forma para obligarme a mirar. Sentí un nudo en el estómago.Porque esa silueta, inmóvil, parecía conocerme mejor que yo mismo.

Y entonces llegó el golpe emocional, seco, directo: No era alguien mirándome desde fuera. Era algo mirándome desde dentro.


La ventana se convirtió en un espejo. La silueta, en un pensamiento que llevaba meses evitando.Y yo, en alguien que por fin se veía sin filtros.Me quedé allí, clavado en el camino, con el corazón acelerado. No sabía si acercarme o salir corriendo.

Pero tampoco podía apartar la mirada. La figura seguía ahí, quieta, como si esperara que yo entendiera algo.

Y lo entendí. Era mi cansancio, mi miedo, mi parte rota. Todo eso que intento esconder detrás de la valla, detrás de la rutina, detrás de la broma fácil. Todo eso que siempre dejo para después.

La silueta inclinó ligeramente la cabeza, o quizá fui yo quien lo imaginó. Pero ese gesto mínimo bastó para que algo dentro de mí se deshiciera.


Respiré hondo. Y por primera vez en mucho tiempo, no intenté huir de lo que sentía. Me quedé ahí, frente a la ventana, aceptando que esa sombra también era mía.


Cuando parpadeé, la silueta ya no estaba. La ventana estaba vacía. Pero yo no. Había algo nuevo dentro de mí…O quizá algo viejo que por fin se había dejado ver.





A veces una simple ventana te enseña lo que llevas semanas esquivando. No es una sombra rara ni un susto: es tu propia verdad llamando a gritos. Y cuando por fin la miras de frente, algo dentro de ti empieza a respirar otra vez.





Gràcies pels vostres comentaris - Gracias por vuestros comentarios

Thanks for you comment



Comentaris

Thank you, thank you.
Sending a Friday hug!
Joaquín ha dit…
Buen relato Jordi, y buena foto
silvia de angelis ha dit…
La scena sembra dire che a volte il paesaggio non ci accoglie: ci rivela. E quella figura immobile diventa lo specchio muto in cui la nostra verità finalmente prende forma.
Buon fine settimana
Margaret D ha dit…
A very nice story of a person who was troubled and then found peace (I presume).
Ernesto. ha dit…
Sí paraece ese pueblo rústico que señalas. Vivo y entrañable.
El relato, entretenido y con fondo, muy bien desarrollado.
Entiendo bien lo de esa ventana, tal cual la describes en esa casa, pues para mí ciertas ventanas tienen un toque especial.
Abrazos, Jordi.
Elda ha dit…
Que relato más intenso y bonito. Un recorrido hacia dentro para aliviar lo que en realidad está pesando.
Me ha gustado mucho, y has escrito una frase preciosa y poética que me ha encantado: "un campo verde que parecía recién peinado por el viento".
Un placer la lectura.
Un abrazo y buen fin de semana.
Ernesto. ha dit…
...parece...
chica ha dit…
Lindo e bem reflexivo o texto e o final revelador!
abraços, ótimo fim de semana, chica
lunaroja ha dit…
Creo que este precioso relato,encierra un subrelato que habla de la mirada hacia adentro de nosotros y que desde afuera se nos muestra.
Es precioso!
Un abrazo
josep ha dit…
Quina meravella Beget. Fa temps que no hi vaig i es un dels llocs on, si tot va bé, vull tornar aquest estiu. Magnífica imatge!
Una abraçada Jordi
Valdo ha dit…
Amigo, nos dejaste una buena manera literaria de convertir el paisaje un un espejo de lo interior. Aquí todo lo geográfico es en realidad emocional, me pareció fantástica la idea y su realización.
Hay que aceptar a esas sombras que se nos aparecen, que son propias y símbolo de transformación.
Un abrazo.
Paula ha dit…
De vegades només cal aturar-se un moment i mirar-te.
Un relat molt bo y una preciosa fotografía d'aquest poble tan bonic.
Aferradetes, Jordi.
Carme Rosanas ha dit…
Beget, sempre és una mica màgic. I si el trobes amb poca gent encara més.
M'ha agradat molt aquest text introspectiu que conté un munt de bones idees ben aprofitables per aprendre a no fugir de nosaltres mateixos.

Molt bon relat, Jordi!
Una abraçada.
Laura. M ha dit…
Esas sombras nos ayudan a sacar lo escondido y aligeran que vuelva la calma. Verde esperanza.
Buen fin de semana.
Un abrazo.
Momentos ha dit…
Jordi, querido amigo, hermoso relato.
Me encanto esta frase...un campo verde que parecía recién peinado por el viento. que belleza leerte.
Que tengas un precioso y feliz día
Besitos y te dejo todo mi cariño Jordi
Ildefonso Robledo ha dit…
Una bella imagen, que nos lleva a otros tiempos, de mas sosiego.
Un saludo.
Jesús Castellano ha dit…
El texto es estupendo así como la foto que lo ilustra, buen post, Jordi.

Saludos.
Angel Corrochano ha dit…
Hermoso relato, lleno de poesía, invita a disfrutar de la fotografía. Excelente. Un abrazo
Conchi ha dit…
Me ha encantado tu relato Jordi. Conozco Beget un pueblo encantador.

Una abraçada.
Manuel ha dit…
Hermoso relato, narrado en bella prosa literaria y cuya moraleja entiendo que es, la importancia que tiene el reencontrarse con uno mismo, y dejar atrás esos miedos que a veces nos atenazan y no nos dejan ser felices.
¡Chapó! amigo, y la fotografía también preciosa.
Un fuerte abrazo.
Hello Jordi, thank you so much for sharing this. And the photo is lovely. Warm greetings from Montreal, Canada ❤️ 😊 🇨🇦
Catalin ha dit…
An intriguing photo.
Well written text.
Rajani Rehana ha dit…
Beautiful blog
Rajani Rehana ha dit…
Please read my post